El veganismo trata de la injusticia; no de los beneficios que podamos obtener

Esta entrada intentará aclarar algo que ya debería ser de conocimiento por gente que dice “formar parte” de los Derechos Animales, lamentablemente y en perjuicio de los no-humanos esto no sucede así, no se encuentra claro. Diariamente se ve cómo personas mal llamadas veganas y supuestos activistas por los Derechos Animales, así como grandes ONG, incurren en el mismo error; ya sea por desconocimiento, o como un “recurso” —intento desesperado— por hacer que otras personas se inclinen por la idea errada que tienen del veganismo. Algunas personas consideran que es mejor no hablar de veganismo porque la mayoría “no lo comprendería”. Incluso existen algunas que llegan a sentirse avergonzadas por considerar que la gente tiene prejuicios u hostilidad contra el veganismo (Minson y Monin, 2011). Con lo anterior no quiero decir que sea gente mal intencionada; sino que están equivocadas y deben cambiar si realmente tienen un compromiso serio con los no-humanos. Si no lo hacen estando informados, no estarán haciendo algo distinto que lo que dicen condenar. Afectan así a otras personas: en perjuicio de las no-humanas y también de las humanas; pues manipular la información con el fin de engañar no es honesto y conduce a perpetuar la ignorancia.

El veganismo no es una dieta (Cross Leslie, 1951), no nos hacemos personas “veganas” por nuestra salud o nuestros beneficios, nuestra doctrina no trata de los beneficios hacia el ser humano. El veganismo es una doctrina con un principio ético/moral inherente que busca erradicar la explotación hacia los demás animales —los no-humanos— para la liberación de la esclavitud a la cual son sometidos por parte del humano. Es decir, el veganismo no trata de humanos ni de sus beneficios, sino de las víctimas —de los otros animales— y esto hay que tenerlo claro. Igualmente hay que tener claro que el veganismo no es una opción, ni un estilo de vida, es una obligación moral que tenemos todos los humanos con los no-humanos, exactamente de igual forma como todos los seres humanos tenemos la obligación moral de respetar a otros seres humanos. Su valor inherente que los convierte en personas dignas de respeto, y en esto no hay diferencia alguna con los no-humanos, por eso generalmente hemos leído/escuchado de personas veganas decir que los no-humanos son nuestros iguales, a eso nos referimos, somos moralmente iguales, con el mismo valor. El veganismo no debe ser considerado un estilo de vida, un estilo de vida busca adoptar conductas para satisfacer necesidades propias o para alcanzar el desarrollo personal; llamarlo de ese modo es tan absurdo como llamar al feminismo o a la lucha por los Derechos Humanos un “estilo de vida”.

Cuando alguien difunde un significado erróneo del veganismo entonces lo que está consiguiendo es perpetuar el prejuicio especista, porque no lucha por erradicarlo y esto va en perjuicio de los no-humanos. Las personas receptoras de este tipo de propuestas, que se basan en supuestos beneficios hacia el ser humano, podrían darse cuenta con facilidad de que resulta absurdo un movimiento que busque la liberación de los no-humanos y que no se enfoque en las víctimas. Carece de sentido centrarse en los supuestos beneficios que, al poner en marcha, les pueda retribuir. Con argumentos vagos, sin razón suficiente de fondo, y apañados —con el prejuicio especista que reina en el—paradigma social actual hará que las personas que reciben el mensaje puedan llegar a considerar que somos ignorantes en el tema de la liberación o personas dogmáticas; pues no atendemos a razones, sino a supuestos. Podrían incluso fortalecer el rechazo hacia el veganismo, ya que este no tendría sentido alguno en beneficio de los animales: se convertiría en una causa para nuestro beneficio.

Es de suma importancia que las personas que están en una transición al veganismo o que están interesadas en el respeto animal conozcan que la alimentación basada en plantas se da por una consecuencia lógica de aplicar el veganismo. Los beneficios a nuestra salud que una alimentación basada en plantas pueda aportar están ligados a muchos factores, y no solo al comer plantas. La alimentación vegetal, al igual que cualquier otra, debe llevarse a cabo desde un plan nutricional debidamente elaborado y no solamente porque consideremos una cosa es mejor que otra; puesto que esto no atiende a la razón sino al mero capricho de creer que algo es así. Suponiendo que la alimentación vegetal se lleva de una forma correcta, la relación salud y veganismo solo tendría sentido si los no-humanos fueran explotados únicamente para la alimentación —en otras palabras, fuese la única consecuencia lógica de poner en práctica el veganismo—, por lo que decir “hágase vegano por su salud” es un engaño. El veganismo no se limita solo a comer plantas, ni se trata de los beneficios del que lo adopta; sino de las víctimas, como he reiterado en varias ocasiones. Los beneficios a la salud sólo se darán si la persona que lleva la alimentación basada en plantas lo hace correctamente y esto no la hace vegana. La persona que crea que es válida esta distorsión del veganismo no es una persona vegana y la que lo difunde tampoco lo sería, en tanto que no está reconociendo a las víctimas. Para ahondar más en el tema sobre la diferencia que existe entre una dieta basada en plantas, una vegetariana y una alimentación vegana anexo la siguiente entrada que espero puedan leerla completa: https://goo.gl/awSTA7

Los demás animales —los no-humanos— son afectados desde la alimentación, la vestimenta, el entretenimiento que implique utilizar animales, los antidepresivos semovientes (animales destinados a solucionar problemas existenciales), y otro montón más de formas enlazadas entre sí, propia de la cadena sistemática de la explotación animal impuesta por el prejuicio especista. En resumen, están siendo utilizados como recursos para el ser humano. Y esto es lo que el veganismo rechaza: la explotación animal, el considerar objeto de propiedad a los no-humanos. Aprovecho este párrafo para mostrar que no sólo los animales considerados de consumo se ven afectados; sino todos los animales no-humanos —indiferentemente de la especie—, incluyendo perros y gatos. Hago énfasis en estas dos especies ya que una gran mayoría los quiere ignorar asumiendo que viven bien y no requieren mayor consideración en comparación a otros animales. Pero es falso: continúan siendo explotados. Las clasificaciones de cosificación común que encontramos en estas especies son:

  • Propiedad: considerarlos de nuestra propiedad, un esclavo, una mascota.
  • Fungibilidad: trueque/intercambio (común en animalistas).
  • Reducción al cuerpo: utilizar a estos seres para que sirvan para un fin de representación, como un emblema, como medalla, o un símbolo de rescate del “maltrato” por parte del humano.
  • Instrumentalización: como herramientas para un fin (animales para: terapia emocional, guías en humanos no videntes, policías, recolectores en la cacería, entre otras).
  • Reducción a la apariencia: se le da una consideración distinta según sus propiedades o apariencia (belleza, raza, tamaño, entra otras).
  • Violabilidad: no existe consideración por su integridad física (castración).

Tenemos la obligación moral de respetar a todos los animales —indiferentemente de la especie— y por eso es que debemos ser personas veganas. Es la única razón de serlo; de lo contrario hablamos de cualquier otra cosa menos de veganismo o de Derechos Animales y resulta en perjuicio para ellos pues seguirían siendo explotados de alguna manera.

Considerar a los no-humanos como “insalubres” para su consumo es seguir perpetuando la idea de que si encontramos una forma de hacerlos “saludables” podríamos hacer uso de ellos. Incluso aun cuando el receptor acepte esta argumentación, al ser un imperativo hipotético, esta persona podría no estar interesada en su salud (esto no haría la explotación animal moralmente correcta) y la perpetuaría, no solo en todas las otras áreas; sino también en la alimentación. De esto se derivan las ideas como la carne in-vitro y el mantener a los animales sin hacinamiento para evitar enfermedades, entre otras más que corresponden a la corriente de “bienestar” animal. Resulta en una clara contradicción a los Derechos Animales; pues sería “combatir” el prejuicio del especismo, con el mismo prejuicio especista que se dice rechazar.

Como personas comprometidas con el veganismo y los Derechos Animales en nuestra vida tenemos como obligación moral difundir el veganismo sin mentiras, sin manipular la información. El veganismo trata de los no-humanos de forma exclusiva, y estos deben ser respetados porque son dignos. La forma más sencilla de que alguien lo entienda es comparándolo con la consideración moral que tenemos hacia los otros humanos, no haremos algo que no nos gustaría que nos hicieran; igual como no deseamos ser esclavos ellos tampoco, y aunque “estuviéramos” de acuerdo con ser esclavos esto no justificaría hacerlo con otro individuo. Con este texto no pretendo contradecir los estudios que circulan de que la carne puede llegar a producir problemas de salud en los humanos, sino que esto no es tema del veganismo. Nuestro principio no se reduce a una consecuencia lógica, y decirle a alguien que no coma carne es incurrir en la misma falacia vegetariana que rechazamos al ser personas veganas (el rechazo a crear distinciones morales entre formas de explotación), es seguir fomentando el especismo. Si realmente queremos hacer un cambio significativo debemos incitar a que otras personas sean veganas y esto solo lo lograremos mediante la educación y el combatir los prejuicios que puedan tener; no desde la distorsión del veganismo y los Derechos Animales.

Si ya es una persona vegana, difunda el veganismo mediante la educación. Si aún no es una persona vegana, haga el cambio e inicie su proceso de transición. Cuando hago mención de una transición al veganismo me refiero a una transición del pensamiento —abandonar el especismo—, que lo conducirá a una modificación de hábitos anteriormente inculcados por el prejuicio de considerar a los no-humanos cosas para fines humanos. Esto es fundamental. La liberación animal no se logrará solo excluyendo productos o servicios que­ involucren explotación animal, se logra en conjunto con nuestro cambio de pensamiento y el de las demás personas. Por eso nuestro compromiso en erradicar el especismo y no en el tratar los síntomas de este prejuicio. Eso es el veganismo, y es de fácil comprensión.

Referencias:

  • Minson, J., y Monin, B. (2011). Do-Gooder Derogation: Disparaging Morally Motivated Minorities to Defuse Anticipated Reproach. Social Psychological and Personality Science, 3(2), 200 – 207 doi: 10.1177/1948550611415695 – Recuperado de: http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1948550611415695 [Accedido el 27 de agosto de 2017].